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Terrorismo
Creativo por Palito
Este año ha sido un buen año para
todos. Sólo acá en el ‘gato’ ya casi cumplimos
un año y en menos de un año nos conocen bien en todo
el mundo, en menos de un año fuimos al Comicon en San Diego,
y en menos de un año ha revivido también la producción
del cómic en el país.
Septiembre, Octubre y Noviembre se perfilan como
los meses fuertes, con mucho movimiento con mucho arte secuencial.
Proyectos como PLAN 9, El Hongo Mutante, Neozaga V 2.0, CORG, OTAKU
y demás se avientan de frente a preguntarle a usted qué
quiere y a proponerle una solución viva.
John Timms y su estudio de animación Marte,
son reconocidos en toda América como un equipo serio de profesionales
y como un recurso creativo poderoso (John Timms es un ilustrador
de un alto calibre, que ha trabajado en el medio y publicado cómics
fuera del continente). Mauricio Hunt; un desarrollador de aplicaciones
se levanta poco a poco con su proyecto Kinetics, Juan Miguel Valverde
se abre paso con Big Angry Creature y sus proyectos de cómics
3D y Khan-An-Thar, Rodolfo León empezó con un web
comic en el sitio de 89decibeles, y El Hongo Mutante...y además
asesino hace constantes esfuerzos por hacerse de amigos para publicar
un proyecto muy ambicioso.
Afuera en el mundo real, donde no hay TLC que frene
a los gringos y donde el Hombre Araña y Superman siguen siendo
las más bonitas del baile vemos que también hay cambios.
Sólo en México, Studio F trabaja de sol a sol coloreando
cómics para Marvel, Francisco Ruiz Velasco dibuja dos o tres
títulos para Marvel y Dark Horse de manera mensual, varios
miembros del extinto Taller del Perro están trabajando ahora
en el Studio F ya que no dan con tanto trabajo desde que Humberto
Ramos abrió las puertas hace unos años ya. En Nueva
York, a partir de este mes que viene, un neoyorquino muy particular
empezará a escribir los 4 Fantásticos; un hermano
de nacionalidad nicaraguense, Roberto Francisco Aguirre-Sacasa,
así como lo leen, alguien de ‘aquí nomás’.
Jodorowski sigue creando junto a Travis Charest
mientras Allan Moore a pesar de haber prometido retirarse para hacerse
mago no para en Inglaterra.
Y para echarle más agua a la sopa, los gringos
prometen un año increíble en el 2004. Mientras tanto
en Costa Rica, una industria con un tamaño de mercado de
1000 consumidores no sabe lo que le espera.
Después de las guerras, de contar los muertos
y de reagruparse, diferentes facciones con caras nuevas y viejas
empiezan a aparecerse en la escena del cómic en Costa Rica.
Pronto tendrán a mano cómics de gente
totalmente nueva, de una vanguardia agresiva y trabajadora. No somos
Arcadio ni la Pluma Sonriente. Somos la generación que les
sucede, no la que les sigue. Si hay algo que siempre me ha chocado
es cuando me preguntan que si les hago una caricatura o si soy caricaturista,
la respuesta es un gentil no. El arte secuencial es un modus vivendi
totalmente distinto y mucho más elaborado. Nuestros valores
son otras, las técnicas, recursos e información que
manejamos son muy diferentes y si bien las bases de ilustración
y guión son las mismas, NO las vemos ni las usamos de la
misma manera. Prueba de ello son los proyectos que están
por verse durante estos meses donde ninguno de ellos anda por ahí.
¿Qué diría Don Hugo si nos
tuviera a todos sentados en un mismo lugar una tarde?¿¡Qué
diríamos todos nosotros!?
Sigue lo que vamos a hacer ahora que tenemos identidad,
que tenemos el talento y algunos hasta el trabajo listo. ¿A
dónde vamos a dar con nuestros cómics si nuestro mercado
tiene un tamaño potencial de 1000 compradores?¿Cómo
los convencemos de que el producto es más que bueno y vale
los 500 colones o más que cueste?
Lo principal es la manera en la que nos mercadeamos.
¿Por qué no hay anuncios de Coca-Cola, McDonald’s
y demás chécheres comerciales en nuestras revistas?
Nos falta vocación comercial.
Y no es para hacer dinero, no. Es para que el mercado
sobreviva por sí solo. Hay que salir a las calles a vendernos,
sólo así vamos a estar en todo lado y sólo
así van a saber quiénes somos. Muchos de ustedes opinan
sobre lo difícil que es crecer en este ambiente, no se explican
por qué nos ven peor que a las hojas para colorear a la par
de una Cajita Feliz.
Totalmente efímeros y desechables.
Si no hay pautas, si no hay anuncios, el producto
se percibe como algo totalmente efímero y artesanal, un panfleto
que pierde su valor después de hojearlo. Y ¿qué
tal si de repente esos panfletos empiezan a lucir los flamantes
colores comerciales de sus diferentes patrocinadores? Que importa
sacrificar la contraportada si eso me garantiza que la impresion
de mi cómic está pagada, o mejor aún, que esté
mi trabajo impreso en un papel de calidad y a color...
Es bonito soñar. Pero es más gratificante
hacer las cosas. Hoy. Ya.
Hay que trabajar duro si queremos crecer, la percepción
del consumidor lentamente va cambiando, ya somos algo que sus hijos
piden y que la gente busca. Ahora nos toca ser indispensables para
todos.
Las maneras de cómo hacerlo sobran : posters,
afiches, fotocopias, fanzines, sitios web, boletas, calcas, mini-cómics,
alianzas, aprovechando a los poquitos vendedores que tenemos como
Insomnio o Avalon.
El punto es hacerlo. En el momento en el que nos
sobre-exponemos vendiendo espacios a patrocinadores no nos vendemos
ni nos ‘comercializamos’. Esas percepciones son cerradas
y autodestructivas ahora que lo más valioso en la calle es
la información. La solución es levantarse como una
turba, como un movimiento socio-cultural, como una nueva conciencia.
El golpe, el impacto y lo duro de la primera impresión que
logremos dar este fin de año y el que viene van a trazar
no sólo nuestro éxito como creativos sino también
a los que vienen detrás.
Esos mismos que vienen ‘con chip integrado’,
los enanos que nos ganan en Playstation2 con 5 años de edad
y una semana de haber tocado por primera vez una consola de vídeo-juegos.
Esos que son sus hijos, sus hermanos menores, sus primitos y que
parecen aprender a absorber información y devolverla creativamente
desde que tienen conciencia y uso de motora gruesa/fina. Los cómics
de mañana.
Así que nada de actitudes oligarcas de ‘
yo soy el dibujante todopoderoso, la estrella culona del show y
no tengo por que salir a vender'. Aún cuando el trabajo que
lleva el pan a la casa lo quiera impedir; si se quiere se puede.
No hay excusa para no querer trabajar en lo que se ama, si a alguien
le duele el esfuerzo que mejor no nos llene los estantes con su
basura mediocre.
Ya sacamos adelante al cómic, ya empezamos
a publicar otra vez y queremos seguir en esto, ahora hay que mantenerlo
y hacerle saber a la gente que este medio de comunicacion creativa
es el futuro.
Así que estamos en pie de guerra, todos salgan
a venderse. Encuentren su nicho, sus clientes, denle de comer al
cómic y dénse de comer ustedes mismos algo que nadie
más les puede dar.
Satisfacción.
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